Uso y aplicación práctica

botones metodo-03

<<El Método Syneidesis pone en práctica la síntesis de todo el conocimiento que durante años he investigado a través del arte y la iniciación, recopilando, aprendiendo y heredando a su vez un sinfín de información respecto a la forma en la que el inconsciente nos afecta y de cómo podemos reprogramarlo a través del uso aplicado de la experiencia artística y el ritual. De hecho, en iniciación o directamente en el universo simbólico del tarot, al mago también se lo conoce como al alquimista o al artista, capaz de transformar el plomo en oro. Capaz de elegir recrear una y otra vez su obra, es decir, su vida a través de sí mismo, hasta lograr encarnar el proceso creativo de forma totalmente consciente. La manera de hacerlo es a través del uso coherente de todo aquello que expresamos. Ese es el sentido sagrado del ARTE.>>

Víctor Brossah

El verdadero poder y sentido sagrado del arte

 

<<Sin lugar a dudas, mis investigaciones, respaldadas por la forma en las que las culturas iniciáticas de todo el planeta usaron el arte, evidencian que es a través de la experiencia artística como podemos conocer, drenar, traspasar y transformar lo que desde el inconsciente nos impide ser nosotros mismos, además de aprender a proyectarnos de una forma saludable en nuestras vidas. El arte es en realidad el resultado de todo aquello que expresamos de la forma que sea. El simple hecho de respirar ya afecta nuestro universo interno y externo. El arte es entonces mucho más que un lenguaje. Es la esencia de toda forma de creación y comunicación, capaz de traspasar cualquier límite o programa establecido. Al margen de si se trata de un arte sano o insano para nosotros, esa capacidad de traspasar límites es la que convierte al arte en una poderosa herramienta de transformación, que nos permite la posibilidad entre otras cosas, de reprogramar nuestro propio sistema de creencias si sabemos usarlo adecuadamente. Cientos de pensamientos y acciones inconscientes determinan por nosotros cada día quienes somos y la forma en la que percibimos el mundo. Programas heredados o adquiridos a largo de nuestra experiencia vital, muchas veces generadores de conflictos internos y poderosos bloqueos que nos impiden ser aquello que nuestro corazón anhela.

A través de la experiencia artística, tomando el arte en forma sagrada, podemos aprender a autosugestionarnos para provocar en nosotros profundas transformaciones hasta donde nos atrevamos a soñar. Todo lo que expresamos, de la forma que sea, es arte y crea arte que influencia poderosamente la construcción de su realidad cotidiana. Con el simple hecho de ser, de vivir, de respirar, pensar y sentir creamos el escenario del que nos alimentamos cada día a través de la experiencia. Creamos el sueño en el que nos hemos sumergido, ese que continuamente estamos recreando sin saberlo. Un sueño aparentemente real que nos cuenta quiénes somos y como es y debe ser nuestra vida. Despertar dentro del sueño implica elegir quienes somos y qué deseamos crear en nuestras vidas usando precisamente el arte para:

  1. desvelar los nudos inconscientes o programas internos que nos impiden ser lo que nuestro corazón nos pide
  2. traspasar y disolver esas creencias que nos limitan
  3. gestionar el proceso digestivo de la vida sucediendo en nosotros, no solamente en el terreno mental, sino sobre todo en lo emocional o sexual, visceral y corporal
  4. proyectarnos desde lo cotidiano de forma favorable a nuestra coherencia para reforzar el cumplimiento de nuestra misión interna en todas las áreas de nuestra vida.

La forma en la que aquí trataremos el arte tal vez sea totalmente nueva para muchos. Para ello necesito que el interesado en este conocimiento abra su mente a muchas cosas que tal vez el mundo oficial todavía hoy no reconoce. Aspectos relacionados con el verdadero poder del ser humano y su capacidad creativa.>>

Víctor Brossah

chakra_1
arbol-de-la-vida-cabala
pagoalatierra
images (4)
list_640px
hipnosis2

El uso histórico del arte por parte del poder

 

Antiguamente, el artesano era el que generaba arte saludable. Un arte sano de uso cotidiano que apoyaba las necesidades vitales del grupo, tanto a niveles prácticos y estéticos como espirituales. Hubo un tiempo en que el arte generaba edificios de proporciones áureas, música que armonizaba el flujo interno, representaba el contacto con el mundo espiritual, programaba de colores y símbolos sagrados las telas, paredes o ropas y servía al hombre para recordar y alimentar su sentido sagrado. El artista era un verdadero chamán consciente de que lo que sale del hombre vuelve de nuevo a él, como hoy en día ya nos demuestran los más modernos estudios en el ámbito de las nuevas ciencias.

En las culturas antiguas es frecuente todavía encontrar a los chamanes, conocidos popularmente como hombre o mujer medicina, considerados por sus pueblos como fuentes de información vivas que permite al ser que sufre un conflicto redescubrir sus propios recursos. El chamán es a la vez curandero y artista, ya que interactúa con los mundos inconscientes para generar lo aparentemente imposible. Conoce sobre plantas medicinales y alucinógenas, que permiten abrir puertas hacia otras realidades donde hacer posible cualquier cosa que podamos creer. Generalmente los artistas del nivel de los chamanes comprenden el arte de forma integral y lo usan a través del ritual cotidiano ejerciendo una acción terapéutica sobre el demandante.

Absorbidos y educados por el poder de las iglesias, reyes y emperadores, los artistas pasaron a ser más tarde figuras protegidas por sus mecenas, llegando a disponer de un equipo de colaboradores con los que creaban los encargos de sus señores. Lejos de la responsabilidad del chamán, el artista ya no era libre y generaba un arte que actuaba en dos sentidos bien diferenciados, tratando por un lado de programar el inconsciente colectivo de la población en beneficio de los más poderosos y por otro, aportando a estos últimos todo aquello que potenciara su poder y su gloria. El arte era usado, al igual que se hace hoy en día a través de la publicidad y los medios de comunicación, para sugestionar y programar las necesidades, impulsos, creencias y deseos de la población, además de proporcionar en casos más específicos, un beneficio saludable al que pudiera dejarse tocar por su misterio. A pesar de todo ello, muchos artistas como Leonardo da Vinci dejaron en sus pinturas y creaciones mensajes que traspasaban, velados gracias a su sublime belleza, la influencia y conocimiento de sus señores. Un arte capaz de transmitir al inconsciente del espectador la verdad de la naturaleza sagrada del ser humano más allá de toda manipulación.

La llegada del siglo XX dio paso a una tecnología cada vez más abrumadora, permitiendo que por un lado los artistas pasaran a crear un arte cada vez más dirigido hacia ellos mismos, mientras el sistema absorbía el verdadero poder del arte para establecer una auténtica ingeniería social. Primero fueron los nazis y tras la guerra, las agencias de inteligencia y de forma oficial, la publicidad, las que normalizaron la aceptación del engaño como parte de nuestra realidad. Abrazamos, sin mucho conocimiento de causa e impulsados por la irreflexión que provoca a veces la velocidad de la modernidad, un sistema de venta y propaganda capaz de inducir y llegar a convencer a nuestro inconsciente de cualquier cosa a pesar de nosotros mismos, pasando por encima de nuestra propia elección consciente. Ese es el poder del arte. Un poder que podemos usar en nuestro beneficio si comprendemos la forma en la que actúa sobre nuestras emociones y pensamientos.

Victor Brossah

Artista, pintor, escritor y creador del Método Syneidesis que impulsa el conocimiento y la aplicación práctica del arte consciente como herramienta esencial para reprogramar y proyectar nuestras vidas de forma saludable.

Redes Sociales:

Facebook
Twitter
Youtube